Casa de la abuela
Todos los veranos, hasta que dejó de haber verano sin ella.
El patio
Llegábamos en el Seat de mi padre, con la maleta atada al techo. La abuela ya estaba en la puerta, con el delantal puesto. Los veranos olían a leña y a pan.
1984
El primer verano
Tenía cuatro años. Me dormí en el coche y me desperté ante una mesa enorme en el patio, con todos esperándome.
1991
Las judías en la puerta
Con los dedos verdes de pelar judías y la abuela diciendo «más, más, que somos muchos».
1998
La noche de las estrellas
Subimos a la era con mantas a ver las Perseidas. Pedí tantos deseos que se me acabaron.
2004
Los primos en la fuente
Ya éramos demasiados para una sola mesa, así que cenábamos en la fuente, al caer el sol.
2009
Cerramos la casa
Guardamos la llave en el mismo sitio de siempre, por si volvía alguien.
Lo que no te cabe en el plato, te lo llevas en el bolsillo.
Querida abuela:
Hoy he vuelto a hacer tu pan. Me ha salido duro, claro, pero la casa ha olido a verano por un momento.
Te cuento que el patio sigue igual, que la parra ha crecido más que todos nosotros y que alguien ha puesto una silla justo donde te sentabas.
Gracias por dejar siempre un plato de más en la mesa.
Tu nieta
17 años y 69 días
desde el último verano en la casa
225
días para que vuelva el verano
21 de junio de 2027